Hoy en día la vida va tan rápido que a veces no nos deja respirar. La agenda, las obligaciones…sin embargo, llega el día de clase, entramos al ensayo, cogemos el tambor… y algo cambia.
Ese momento es solo nuestro. Aunque dure dos horas, aunque lleguemos con prisas, aunque el día haya sido un caos.
Y lo mejor es que no es solo una sensación: tocar en una batucada tiene beneficios reales, físicos, mentales y emocionales.
Te contamos algunos de los más potentes (y científicamente demostrados):
1. Tocar en grupo baja el estrés (sí, de verdad)
Un estudio publicado en la revista PLOS ONE demostró que tocar instrumentos de percusión en grupo reduce significativamente los niveles de ansiedad y depresión. En solo 6 semanas de ensayo, los participantes ya mostraban mejoras. ¿La clave? El cuerpo baja el cortisol, la famosa “hormona del estrés”, y aumenta la sensación de conexión social y bienestar.
2. Modulación de parámetros neuroendocrinos e inmunológicos
Un estudio publicado en Alternative Therapies in Health and Medicine investigó cómo tocar tambores en grupo afecta el sistema hormonal y el sistema inmunológico. Los resultados mostraron que esta actividad ayudaba a mejorar el equilibrio entre las hormonas relacionadas con el estrés (como el cortisol) y aquellas que nos ayudan a estar más tranquilos y protegidos (como la DHEA). Además, la percusión estimulaba las células del sistema inmunológico que nos protegen de enfermedades. En resumen, tocar tambores en grupo puede ayudar a regular mejor el estrés y mejorar la respuesta del cuerpo frente a infecciones.
3. Mejora de la condición física y la coordinación
La práctica de la batucada implica movimientos rítmicos que requieren coordinación entre manos, pies y cuerpo, lo que contribuye al desarrollo de la agilidad motriz. Un estudio realizado por Cañabate en la Universidad de Girona y la Universidad de Jaén demostró que la percusión corporal mejora la coordinación en tareas que requieren agilidad motriz. Los resultados confirmaron la correlación positiva entre la práctica de la percusión corporal y la mejora en la coordinación motriz.
Aunque no existen estudios específicos sobre la cantidad exacta de calorías que se queman al participar en una batucada, podemos hacer estimaciones basadas en actividades similares. Por ejemplo, tocar instrumentos de percusión con alta intensidad puede quemar entre 200 y 500 calorías por hora, dependiendo del ritmo y la energía invertida.
4. Un espacio de autorregulación y autonomía emocional
En el contexto de la vida adulta —particularmente entre personas con jornadas exigentes o responsabilidades familiares— participar en una batucada puede representar un espacio de desconexión y autorregulación emocional. Al tratarse de una actividad lúdica, expresiva y social, favorece la reconexión con la propia identidad fuera del rol laboral o familiar.
5. Mejora de la función cognitiva y la memoria de trabajo
Un estudio publicado en Annals of the New York Academy of Sciences examinó el impacto de un programa de entrenamiento musical en la memoria de trabajo de adultos mayores. Los participantes que recibieron entrenamiento musical, que incluía percusión y canto, mostraron mejoras en la memoria verbal y visual en comparación con los grupos de control. Esto sugiere que la práctica musical puede tener efectos positivos en la función cognitiva.
6. Fortalecimiento de la autoestima y habilidades sociales:
Un estudio de la Universidad de Almería destaca cómo la participación en batucadas inclusivas ayuda a mejorar la autoestima y las habilidades sociales de los participantes. Mediante la inclusión, un espacio seguro, colaborativo y expresivo en el que cada persona puede sentirse útil, escuchada y parte de un grupo La música se utiliza como herramienta para empoderar a los individuos, fomentando su desarrollo personal y social. A través del ritmo compartido, se fomenta la cooperación, el respeto mutuo y la expresión personal, lo que fortalece la confianza en uno mismo y la capacidad para relacionarse con los demás.
CONCLUSIÓN
En conjunto, estos hallazgos posicionan la batucada no solo como una actividad recreativa, sino como una intervención valiosa para promover la salud integral de las personas adultas. La participación regular puede contribuir a mejorar el bienestar emocional, estimular funciones cognitivas clave y ofrecer una vía accesible de actividad física y conexión social.
En Raízes, no solo aprendemos ritmos. Construimos un espacio donde cuidarnos, escucharnos y celebrarnos. Sabemos lo difícil que puede ser hacer hueco para una misma entre trabajo, familia y responsabilidades… pero también sabemos lo poderoso que es cuando lo conseguimos. Porque cada tambor que suena en nuestras clases es un recordatorio de que seguimos aquí, firmes, vibrantes y conectadas.
Y eso, más que una actividad, es un acto de amor propio.
