¿Por qué un león? ¿Por qué Raizes? Cada año, muchos de nuestros estudiantes se hacen estas preguntas, y la verdad es que nada es al azar.
El logo, el nombre, los colores, e incluso la esencia misma de nuestra escuela, son el resultado de un cúmulo de emociones, inquietudes y procesos personales que, sin darse cuenta, terminaron plasmándose en lo que hoy es Raizes.
Raizes nació en 2017 como fruto de un proceso personal de búsqueda.
Las raíces indican de dónde venimos o de dónde viene en este caso la batucada. Somos la herencia de nuestros ancestros y conocer el pasado nos ayuda a respetarlo y valorarlo.
En última instancia Raizes significa esa búsqueda de algo, un sentido, una historia, una familia, una emoción…a veces llegamos a la escuela sin saber que buscamos, pero tras vivir la experiencia todos encontramos algo.
Una difícil decisión
Entre 2014 y 2017, Damián Ordóñez, nuestro director y fundador, fue director y profesor en una escuela de batucada llamada Green Gos. Fue allí donde, bajo la guía de Fede Rich, Damián descubrió la magia de la percusión en equipo y aprendió las bases fundamentales para gestionar y desarrollar una batucada.
En 2016, junto a Fede, Damián fundó el Festival Internacional de Batucadas Percumon. Este proyecto le permitió adentrarse por primera vez en las raíces de la batucada y conocer el contexto histórico que las acompaña.
Tras un difícil proceso de cambios Damián decide dejar el proyecto de Green Gos. Y es aquí donde se genera una fuerte crisis interna, una tormenta de emociones donde la voluntad por avanzar fue más grande que los miedos a equivocarse.
El latido del tambor
Damián comenzó su relación con el tambor cuando tenía 14 años. Desde entonces, se sintió atraído por diferentes instrumentos y géneros musicales, pero fue la música afrodescendiente la que más lo cautivó. El tambor, pronto, se convirtió en su compañero de vida.
Para comenzar Raizes necesitaba comprender más allá de la música. Pasó noches enteras viendo documentales, leyendo sobre los blocos afros, empapándose de su historia. Cada dato, cada imagen, cada testimonio lo sumergía más en un universo donde la percusión no solo era música, sino también identidad, comunidad y transformación.
Sin embargo, fue cuando comenzó a estudiar las rítmicas tradicionales de los blocos afros de Salvador, y más aún, cuando empezó a transmitirlas, que vivió lo que él mismo describe como un «milagro».
El milagro del samba reggae
El samba reggae (una rítmica que fusiona el samba afro con una clave de reggae) nació en Salvador de Bahía a mediados de los años 80’ a manos del mestre Neguinho do Samba. Esta música es el resultado de una rica herencia cultural, y en sus golpes, su lenguaje, su energía y su cadencia se encierra toda una historia de lucha y resistencia.
Lo que hace al samba reggae tan especial es su accesibilidad: su estructura simple permite que casi cualquier persona, incluso sin experiencia previa en percusión, pueda tocarlo. Sin embargo, su sencillez no le resta belleza. Es tan hermoso que cuando escuchas samba reggae en su cadencia y sonido adecuado se te llena el espíritu de esperanza.
Estas características convierten al samba reggae en una herramienta de transformación social increíblemente accesible, capaz de generar bienestar en cualquier colectivo imaginable. De hecho, su poder es tal que hoy en día lo practican cientos de miles de personas en todo el mundo.
El nacimiento de Raizes
Finalmente, en septiembre de 2017, Damián decide arriesgarse y crear su propia escuela de batucada con el objetivo de compartir las informaciones y las emociones que él mismo había experimentado.
Sabía que este proyecto tenía que ver con el origen, con la identidad, con la memoria. Pensó en llamarlo Raíces, pero al asistir al taller de Mestre Jackson en Madrid “Raizes do samba reggae” descubrió la versión en portugués: Raízes.
Esa Z tenía algo especial. Era fuerza. Era movimiento. Era historia. Y así nació Raizes.
El rugido del león
El nombre estaba decidido, pero algo faltaba: su símbolo.
Después de tres semanas de bloqueo creativo, todo cambió cuando vio el tatuaje de un león en la espalda de un amigo. En ese momento, lo supo. Además, recordó que su horóscopo era Leo, y todo encajó.
El león simboliza fuerza, coraje, paciencia y sabiduría en muchas culturas. En zulú, su nombre es Ibubesi, que significa «tomar la decisión final». Esa es la fuerza que queremos tener al tomar nuestras propias decisiones.
Nuestro león está formado por diversas figuras geométricas, porque creemos que la unión de distintas partes le da sentido a un todo. Su expresión es calmada, porque valoramos la paciencia y el tiempo necesario para que las cosas sucedan. Mira al frente, reflejando nuestra honestidad, y su color amarillo representa el sol, la luz que nos guía. Todos hemos recibido ayuda y orientación en algún momento, y creemos que es nuestro deber hacer lo mismo por quienes lo necesiten.
Así nació la imagen de Raizes, el león.
De un sueño personal a una comunidad
Raizes empezó en la calle, con apenas ocho personas en Burjassot y diez en Godella. Damián pegaba carteles por la noche en los pueblos cercanos, buscando gente que quisiera aprender.
El verdadero punto de inflexión llegó cuando le ofrecieron dar clases a niños en el colegio CEIP Fernando de los Ríos de Burjassot. Al principio, dudó porque no tenía experiencia en talleres regulares con niños, pero algo dentro de él le dijo que debía intentarlo.
Esa decisión lo cambió todo.
Descubrió que enseñar no era sólo transmitir conocimientos; era compartir, construir comunidad, crear espacios seguros donde todos pudieran sentirse parte de algo más grande.
Poco a poco, Damián descubrió que su vocación era la enseñanza desde una perspectiva humanista. La energía de Raizes creció. Y, sin darse cuenta, dejó de ser solo un proyecto personal para convertirse en un hogar para muchas personas
Un puente entre Valencia y Salvador
El destino llevó a Damian a Salvador de Bahía, donde se reencontró con Adriana Portela, maestrina de Banda Didá, primer bloco afro exclusivamente femenino de la historia.
Damian vio en ella todo lo que soñaba construir con Raizes. Su liderazgo, su compromiso, su capacidad para transformar vidas a través de la música.
Un día le confesó una idea:
«Me encantaría que algún día fueras profesora en Raizes.»
Ella sonrió y le respondió con una simple frase:
«Hazlo posible.»
Y lo hizo.
Gracias al esfuerzo de la escuela, han logrado que venga a España año tras año, construyendo un puente sólido entre Valencia y Salvador. Un lazo que sigue fortaleciéndose en la actualidad.
Hoy, Raizes es más que una escuela
Lo que comenzó como un sueño solitario, hoy es una comunidad de más de 100 personas que encuentran en el tambor un espacio de crecimiento, confianza y transformación.
En este camino se han ido sumando personas que han dado un enorme valor al proyecto conformado un excelente equipo de trabajo que se esfuerza por mantener los valores y objetivos de Raizes.
Álvaro Marhuenda PROFESOR
Adriana Portela PROFESORA Y MAESTRINA
Verónica Arocas ADMINISTRACIÓN
Alexandra, Lucía y Julia COMUNICACIÓN
Empar Piera DISEÑO GRÁFICO
María Dolç WEBMASTER
Damián Ordóñez DIRECTOR Y PROFESOR
Y por supuesto, muchas personas voluntarias, que de forma anónima y desinteresada han regalado su tiempo y energía a lo largo de estos años ayudando a construir quienes somos hoy en día.
¿Conoces el término “ubuntu”? Proviene del zulú y se podría traducir por “yo soy porque nosotros somos”. Esta es la esencia de nuestro existir. Raizes es porque nosotros somos. El sentido del proyecto se lo dan las personas que lo componen: voluntarios, trabajadores, alumnado…
Raizes no es sólo música. Es identidad. Es familia.
Desde 2017 el proyecto se ha redefinido en muchas ocasiones estableciendo nuevas reglas del juego y nuevos retos. Hoy en día Raizes se construye como un espacio seguro donde todas las personas son bienvenidas, independientemente de su ideología, religión…o demás características en las que pudieran encasillarnos.
Nuestro objetivo es hacer accesible el tambor a través del samba reggae. Todo el mundo tiene derecho a poder tocar un tambor. Creemos firmemente en el poder transformador de este, y utilizamos el samba reggae como herramienta para generar esos cambios
“No somos el principio ni el fin de esta historia, cuyo eco resuena a través del tiempo. Cada generación aporta su voz a este relato inacabado, y es nuestra responsabilidad decidir qué herencia queremos dejar. Somos guardianas de un legado precioso, cuya continuidad depende de nuestra conciencia y compromiso”
