Durante siglos, la percusión en Brasil y en muchos lugares del mundo ha sido un espacio reservado exclusivamente para los hombres. En el contexto de los blocos afro y las escuelas de samba, las mujeres se enfocaban principalmente a la danza o el canto, mientras que los tambores quedaban en manos masculinas. Romper con estas tradiciones no es fácil pero hoy en día ya son muchas las mujeres en el mundo que han ocupado ese espacio y se han desarrollado a través de la percusión.
Ese es el caso de Banda Didá. En 1993, Luís Alves de Sousa, más conocido como Neguinho do Samba hizo un hito en la historia de los blocos afro.
Banda Didá es el primer bloco afro exclusivamente femenino del mundo. Fue fundado en 1993 por Neguinho do Samba, mestre de Olodum hasta su fallecimiento en 2009 y considerado el creador del samba reggae. Su objetivo fue abrir un espacio para las mujeres de Pelourinho que solicitaban tocar y en los otros blocos no les dejaban.

La hija de Neguinho, Débora de Souza, continúa desempeñando un papel fundamental en la administración del grupo. Con un fuerte compromiso con la visión de su padre, Débora ha trabajado incansablemente para mantener vivo el propósito de Didá. Neguinho siempre creyó en la importancia de empoderar a las mujeres a través de la música. Durante su tiempo en Olodum, se dio cuenta de la necesidad de crear un espacio donde las mujeres pudieran expresarse con tambores, y así nació Didá.
Débora de Souza también recuerda cómo el músico Paul Simon, agradecido con Olodum por haber contribuido a su nominación al Grammy en 1992, ayudó a financiar la compra de lo que hoy sirve como sede de Banda Didá. La visión de Neguinho era a largo plazo: no solo quería formar una banda exclusivamente femenina, sino también garantizar que este proyecto pudiera sostenerse en el tiempo. Para ello, diseñó un modelo que incluyera talleres gratuitos de fabricación de instrumentos y clases de música para mujeres y niños en esa misma casa, asegurando así la continuidad del movimiento.




Desde el inicio, Didá enfrentó muchos desafíos. La idea de mujeres tocando tambores generó resistencia y escepticismo, pero con el tiempo lograron consolidarse como una referencia en la música afrobrasileña. Su energía y talento las llevaron a presentarse en festivales y eventos dentro y fuera de Brasil. Colaborando con artistas como Daniela Mercury, Caetano Veloso y Shakira; entre otros artistas internacionales.
Con los años, Didá dejó de ser solo una banda para convertirse en una escuela de formación artística y social. Actualmente, más de 130 niñas y mujeres reciben educación gratuita en percusión, danza y artes, además de formación en empoderamiento y autoestima. Su impacto ha trascendido la música, convirtiéndose en un símbolo de lucha y resistencia para las mujeres negras de Salvador de Bahía.
Adriana Portela, actual directora y maestrina de la banda, ha sido una pieza clave en su evolución. Empezó su camino en la percusión en 1992 y, con el tiempo, se convirtió en una de las figuras más influyentes del movimiento. Su trabajo ha llevado la esencia de Didá a otros países, impartiendo talleres y promoviendo la transformación social a través de la música.

Banda Didá representa la conexión entre la música, la identidad y la comunidad. En Raizes, compartimos esa visión y celebramos su trabajo, porque creemos en el poder del tambor como herramienta de cambio. Hoy, Didá sigue resonando con fuerza, demostrando que la música no solo se escucha, sino que también puede cambiar vidas.
